Oración del Rosario

Oración del Rosario

 

 

El Rosario es una oración muy especial que se reza en honor a la Virgen María. Esta oración consiste en meditar en los misterios de la vida de Jesús mientras se recitan una serie de oraciones. A continuación, te explicamos cómo rezar el Rosario paso a paso:

Índice de Contenido

1. Comenzar el Rosario

Para comenzar el Rosario, haz la señal de la cruz y di la siguiente oración:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

2. Rezar el Credo

A continuación, reza el Credo:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

3. Rezar el Padrenuestro

Después del Credo, reza el Padrenuestro:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

4. Rezar el Ave María

A continuación, reza el Ave María:

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

5. Rezar el Gloria

Después del Ave María, reza el Gloria:

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

6. Meditar en los misterios del Rosario

Después de rezar el Gloria, es el momento de meditar en los misterios del Rosario. Estos misterios se dividen en cuatro grupos: los misterios gozosos, los misterios luminosos, los misterios dolorosos y los misterios gloriosos. Cada grupo consta de cinco misterios que se meditan mientras se recitan un Padrenuestro, diez Ave Marías y un Gloria. A continuación, te presentamos los misterios del Rosario:

  • Misterios gozosos:
    1. La Anunciación del Ángel a María
    2. La Visitación de María a su prima Isabel
    3. El Nacimiento de Jesús en Belén
    4. La Presentación de Jesús en el Templo
    5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
  • Misterios luminosos:
    1. El Bautismo de Jesús en el Jordán
    2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná
    3. El Anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión
    4. La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor
    5. La Institución de la Eucaristía
  • Misterios dolorosos:
    1. La Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos
    2. La Flagelación de Jesús
    3. La Coronación de espinas
    4. El Camino del Calvario
    5. La Crucifixión y Muerte de Jesús
  • Misterios gloriosos:
    1. La Resurrección de Jesús
    2. La Ascensión de Jesús al Cielo
    3. La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
    4. La Asunción de la Virgen María al Cielo
    5. La Coronación de la Virgen María como Reina del Cielo y de la Tierra

7. Finalizar el Rosario

Una vez que hayas meditado en los misterios del Rosario, reza la siguiente oración:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Finalmente, haz la señal de la cruz y di:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Reza el Rosario todos los días y sentirás la paz interior que te brinda la Virgen María.

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